viernes, 30 de septiembre de 2011

La fama del señor Benjamín


Si la noche anterior alguien le hubiese dicho al Señor Benjamín que a la mañana siguiente toda la ciudad sabría de su existencia, habría sido capaz de cortarse una mano jurando que eso era del todo imposible. Sin embargo, todos los que hemos nacido antes del 11 de septiembre de 2001 sabemos que nada es imposible.

Aquella mañana el señor Benjamín se había despertado con el típico runrún en la cabeza. Tenía una decisión importante que tomar pero no conseguía decantarse por alguna de las dos opciones de que disponía: darle a su hermano los ahorros de toda una vida o gastárselos, tal y como tenía pensado, en un viaje para celebrar las bodas de plata con Julia, su mujer. Mareando los argumentos a favor y en contra, en contra y a favor de la opción A y la opción B, se preparó el desayuno sin apenas prestar atención a sus actos. Las manos se movían solas, fruto de la inercia que genera días, bienios y, en su caso, decenios tomando, mañana tras mañana, dos tostadas con mantequilla, zumo de naranja y café con leche.

Exactamente habían pasado dos años, tres meses y 7 días desde que Pedro, su hermano mayor, había perdido el trabajo. Para un hombre entrado en edad resultaba muy difícil reinsertarse en el mercado laboral y, ciertamente, bajo ese nuevo signo del zodiaco llamado “crisis”, encontrar un puesto mínimamente digno parecía un objetivo inalcanzable. O al menos, eso era lo que creía el mismo Pedro y lo que creía ahora el señor Benjamín... Y así lo andaba rumiando mientras entraba en el coche aquella mañana, metía la llave en el contacto y arrancaba para ponerse rumbo al trabajo.

“Bon dia Catalunya i benvinguts al món, pels que us acabeu de llevar sapigueu que...” Era la misma frase que el señor Benjamín escuchaba siempre al dar las 6:30, pero con eso del runrún, aquel día apenas le pareció un eco en la lejanía. Acto seguido, volvió a sumirse en lo único que le quitaba el sueño...

Julia siempre había pensado que las playas de arena blanca y mar azul celeste que veía de vez en cuando en El Semanal eran para otro tipo de personas, no para ella. Cuando lo comentaba en voz alta, el señor Benjamín sonreía y respondía “qué cosas tienes”. Pero lo cierto es que él también lo creía. Ellos eran más de Benidorm y, apurando un poco, Menorca o Galicia, pero el Caribe no... No se veía allí con la toalla de Renfe y la nevera naranja de toda la vida. Pero eso le indignaba... ¿Por qué no iba a ser para ellos? ¿Por qué tenía que ver las cosas de ese modo? Así que se dispuso a ahorrar, poco a poco, en la medida de lo posible y sin que Julia se diera cuenta, para demostrarle que ellos estaban a la altura de cualquier turista de clase media europea.

Y, mientras conducía de forma automática por la C-58 se lamentaba de estar a punto de conseguirlo... Ya casi tenía los 1.200€ que le pedía una agencia de viajes para pasar 7 noches en aquellas playas de ensueño... En un par de meses, podría darle a Julia la mayor sorpresa de toda su vida... Pero claro... Pedro le había pedido el dinero para tirar un mes más... por si salía algo... Ese pensamiento le desgarraba por dentro... ¡Cómo iba a abandonar a su hermano por un capricho tan tonto! Cuando la balanza se inclinaba hacia el Caribe, el señor Benjamín sentía un remordimiento insoportable... Tenía que darle el dinero a su hermano. ¡Pero 1.200€ tampoco le solucionarían la vida! Pasaría un mes, dos meses, como mucho tres pero luego ¿qué? Pedro había dedicado los últimos dos años a buscar trabajo y no lo había encontrado... ¿De verdad creía que lo conseguiría ahora? “No pienses eso, Benjamín”, se decía a sí mismo cuando un sonido extraño, un sonido inusual, de aquellos que no ocurren todos los días le trajo de vuelta a la realidad, a la C-58 en plena hora punta... las 6:45 de la mañana.

El señor Benjamín echó un vistazo a su alrededor desconcertado... y, de nuevo lo volvió a oír... Burublup... Rápidamente supo de qué se trataba. Miró el contador y comprobó que se estaba quedando sin gasolina. Se apresuró a dar el intermitente para escapar de aquel infierno de coches, pero todos parecían tener demasiada prisa y ninguno le dejaba pasar. Nervioso, el señor Benjamín metió el hocico agresivamente para abrirse hueco por el carril de la derecha cuando el motor del coche quemó la última gota de combustible y allí se paró, entre el carril del medio y el carril de la derecha de la C-58 a las 6:45 de la mañana, día laborable... El caos.

Durante unos segundos que parecieron horas, el señor Benjamín se mantuvo muy quieto, con las manos puestas sobre el volante, la mirada al frente. No podía ser verdad... Esa sinfonía de cláxons descontrolados no podían estar dirigidos a él... De repente, un golpe seco en la ventanilla le obligó, una vez más, a entrar en contacto con el mundo real. Junto a él, un hombre con cara desencajada le increpaba a gritos que se apartara de allí. Gesticulaba mucho, demasiado... y el señor Benjamín se sentía incapaz de bajar la ventanilla y hacerle frente... Lo sentía mucho... ¿pero cómo iba a pedir perdón a tanta gente?

Segon gran embús a Barcelona en 24 hores
L'avaria d'un cotxe a la C-58, a Montcada i Reixac, ha provocat llargues cues a les rondes de Barcelona. Aquest dijous els sanitaris van tallar la Gran Via i el centre es va tornar a col·lapsar

ACN Barcelona | Actualitzada el 30/09/2011 08:05
L'avaria d'un automòbil a tres quarts de set del matí d'aquest divendres ha provocat diversos quilòmetres de cua al nus de la Trinitat i a les rondes de Barcelona. Amb aquest petit incident, els accessos a Barcelona per les rondes han quedat afectats i han alentit l'entrada a la ciutat en hora punta, durant diversos quilòmetres. El turisme ha quedat aturat al quilòmetre 1,8 de la carretera C-58, encara en terme de Montcada i Reixac, però obliga a tallar un carril i això ha dificultat l'accés al nus de la Trinitat.
A causa de l'avaria avui d'aquest turisme, tant la carretera B-10 com la B-20 presenten diversos quilòmetres de cua.

La fama le costó muy cara al señor Benjamín. 200 € de multa por quedarse sin gasolina, 300€ de grúa por no haber contratado la asistencia en carretera y 400€ de mecánico porque el motor, tan viejo ya, se había dañado con la falta de combustible. La suma total ascendía a 900€...

El señor Benjamín tendría que esperar unos 10 años para volver a ahorrar lo que había perdido... Así que, podía celebrar las bodas de oro o darle los 300€ que le quedaban a su hermano y ayudarle un poco a pasar el mes...

Al final iba a tener razón Julia... el Caribe no era para ellos.

1 comentario:

  1. M'ha agradat molt, això li pot passar a qualsevol persona... A per la següent història ;)

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